Familia

Señales de que tu hijo o hija puede tener TDAH

¿Tu hijo parece no escuchar cuando le hablas? ¿Se distrae constantemente? ¿Tiene dificultades para terminar las tareas? ¿Tu hija parece estar siempre «en las nubes», olvida cosas importantes o necesita muchísimo esfuerzo para organizarse?

Estos comportamientos pueden hacer pensar en un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), pero es importante hacer una distinción desde el principio:

Tener dificultades de atención, ser inquieto o distraerse no significa necesariamente tener TDAH.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que resulta inadecuado para el nivel de desarrollo y que produce un deterioro significativo en el funcionamiento académico, familiar, social u otras áreas importantes. (Nice)

Además, los síntomas deben aparecer en más de un contexto y no explicarse mejor por otras circunstancias o condiciones. Por eso, ninguna señal aislada permite diagnosticar TDAH. (Nice)

¿Qué señales pueden hacer sospechar de TDAH?

Antes de diferenciar cómo puede manifestarse en niños y niñas, conviene conocer los tres grupos principales de síntomas.

Inatención

Puede observarse que el niño o la niña:

  • Comete errores por descuido en tareas que sabe realizar.
  • Tiene dificultades para mantener la atención durante actividades prolongadas.
  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • No sigue instrucciones o deja tareas sin terminar.
  • Tiene dificultades para organizarse.
  • Evita o retrasa actividades que requieren un esfuerzo mental sostenido.
  • Pierde con frecuencia objetos necesarios para sus actividades.
  • Se distrae fácilmente con estímulos irrelevantes.
  • Olvida actividades o responsabilidades habituales.

Hiperactividad

Puede manifestarse como:

  • Movimiento constante de manos, pies o cuerpo.
  • Dificultad para permanecer sentado/a cuando se espera que lo haga.
  • Sensación de estar «en marcha» continuamente.
  • Hablar excesivamente.
  • Dificultad para realizar actividades tranquilamente.

Impulsividad

Puede incluir:

  • Responder antes de que termine una pregunta.
  • Interrumpir conversaciones.
  • Tener dificultades para esperar turnos.
  • Interferir en actividades de otras personas.
  • Actuar rápidamente sin valorar suficientemente las consecuencias.

Estos comportamientos forman parte de los síntomas nucleares del TDAH, pero deben valorarse teniendo en cuenta la edad y el nivel de desarrollo del menor. (CDC)


TDAH en niños: ¿qué señales pueden llamar más la atención?

Los niños pueden presentar cualquiera de las tres dimensiones anteriores. Sin embargo, en los estudios poblacionales y clínicos se observa una mayor frecuencia de diagnósticos de TDAH en niños que en niñas. Por ejemplo, los datos estadounidenses más recientes del CDC estiman que aproximadamente el 15 % de los niños frente al 8 % de las niñas de 3 a 17 años habían recibido alguna vez un diagnóstico de TDAH en 2022. Esta diferencia en diagnósticos no debe interpretarse automáticamente como una diferencia equivalente en la verdadera prevalencia, porque los procesos de identificación y derivación también pueden estar influidos por la forma de presentación de los síntomas. (CDC)

En los niños, puede resultar especialmente visible una combinación de:

1. Hiperactividad motora

Por ejemplo:

  • levantarse constantemente;
  • correr o moverse cuando debería permanecer sentado;
  • manipular objetos continuamente;
  • dificultad para realizar actividades tranquilas.

2. Impulsividad

Puede aparecer como:

  • interrumpir constantemente;
  • responder sin esperar;
  • actuar sin valorar las consecuencias;
  • dificultad para respetar turnos;
  • conflictos frecuentes con otros niños.

3. Dificultades de regulación conductual

Algunos niños pueden tener dificultades importantes para detener una conducta una vez iniciada, cambiar de actividad o esperar.

Esto puede hacerse especialmente evidente en el colegio o en situaciones que requieren permanecer sentado, esperar turnos y seguir instrucciones.

Pero cuidado: que un niño sea muy activo, espontáneo o tenga mucha energía no significa que tenga TDAH.

La pregunta clínica no es simplemente:

«¿Es inquieto?»

sino:

«¿Estas conductas son persistentes, claramente superiores a lo esperable para su edad y están interfiriendo de forma significativa en su funcionamiento?»

La evidencia actual indica además que las diferencias entre niños y niñas no son absolutas. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente encontró diferencias pequeñas en algunos síntomas, especialmente en hiperactividad/impulsividad, pero no diferencias consistentes en entrevistas clínicas diagnósticas. (PubMed)


TDAH en niñas: por qué puede pasar más desapercibido

Esta es una de las cuestiones más importantes cuando hablamos de TDAH.

Las niñas también pueden presentar hiperactividad e impulsividad, pero en promedio estas manifestaciones pueden ser menos visibles o menos disruptivas que en los niños.

La consecuencia es que algunas niñas pueden pasar más tiempo sin ser identificadas.

De hecho, NICE recomienda específicamente que los profesionales sean conscientes de que el TDAH puede estar infrarreconocido en niñas, que pueden ser derivadas con menor frecuencia para evaluación y tener mayor probabilidad de permanecer sin diagnosticar o recibir inicialmente otro diagnóstico. (Nice)

¿Qué puede observarse en una niña con TDAH?

1. «Está en las nubes»

Puede parecer distraída o ausente:

«Le tengo que repetir las cosas constantemente.»

«Parece que está pensando en otra cosa.»

«Sabe hacerlo, pero se le olvidan las instrucciones.»

La inatención puede ser especialmente relevante en algunas niñas.

2. Necesita muchísimo tiempo para terminar tareas

Puede comenzar los deberes con intención de hacerlos, pero:

  • se distrae;
  • pierde el hilo;
  • cambia constantemente de actividad;
  • necesita supervisión continua;
  • tarda mucho más de lo esperado.

3. Problemas de organización

Puede olvidar:

  • deberes;
  • materiales;
  • fechas;
  • actividades;
  • objetos personales.

Y necesitar una cantidad considerable de supervisión adulta para organizarse.

4. Dificultades que no siempre se ven como «problemas de conducta»

Una niña puede estar sufriendo un deterioro importante en el funcionamiento escolar o emocional sin presentar conductas disruptivas llamativas.

Esto es importante porque un niño que interrumpe constantemente suele llamar la atención del profesor antes que una niña que permanece sentada pero tiene grandes dificultades para mantener la atención y organizarse.

La investigación ha encontrado precisamente que las niñas con TDAH pueden mostrar menos conductas externalizantes y, en algunos estudios, una presentación más predominantemente inatenta. (PubMed)


¿Significa esto que las niñas tienen «TDAH de tipo inatento»?

No necesariamente.

Este es un error frecuente.

No existe un TDAH femenino y otro masculino.

Los criterios diagnósticos son los mismos.

Lo que encontramos son diferencias promedio en la frecuencia y visibilidad de determinados síntomas, junto con diferencias en la probabilidad de que el entorno detecte esos síntomas.

Una revisión reciente señala que los niños y las niñas con TDAH son, en general, más similares que diferentes, y que muchas de las diferencias observadas son pequeñas. (PubMed)

Por tanto:

Una niña puede tener hiperactividad.

Un niño puede presentar principalmente inatención.

Una niña puede presentar impulsividad.

Un niño puede ser muy distraído sin mostrar una hiperactividad evidente.

La evaluación debe hacerse individualmente, no a partir de estereotipos de género.


¿Por qué algunas niñas pueden pasar desapercibidas?

Una posible explicación es que determinadas manifestaciones del TDAH son más fáciles de detectar cuando generan conductas disruptivas.

Una niña que:

habla constantemente, interrumpe, se levanta continuamente y tiene conflictos en clase

probablemente llamará la atención.

Pero otra que:

permanece sentada, mira por la ventana, pierde los deberes, olvida instrucciones y necesita mucho tiempo para completar las tareas

puede ser interpretada simplemente como:

«Es despistada.»

«No se esfuerza.»

«Es muy soñadora.»

«Es poco organizada.»

Este tipo de interpretaciones pueden retrasar la identificación de las dificultades.

La investigación ha encontrado diferencias en la percepción de los síntomas y del deterioro entre niños y niñas, y NICE destaca expresamente el riesgo de infrarreconocimiento en niñas. (PubMed)


Pero no todo problema de atención es TDAH

Esta es probablemente la advertencia más importante de todo el artículo.

Un niño puede tener dificultades para concentrarse por muchas razones.

Por ejemplo:

  • falta de sueño;
  • ansiedad;
  • depresión;
  • estrés;
  • problemas familiares;
  • dificultades de aprendizaje;
  • problemas de lenguaje;
  • altas demandas académicas;
  • problemas de visión o audición;
  • determinadas condiciones médicas;
  • dificultades emocionales;
  • cambios importantes en su entorno.

El CDC señala expresamente que problemas como los trastornos del sueño, la ansiedad, la depresión y algunas dificultades de aprendizaje pueden producir síntomas similares a los del TDAH. (CDC)

Por eso, una escala de síntomas no puede sustituir una evaluación clínica completa.


¿Cuándo conviene consultar con un profesional?

Una evaluación puede ser especialmente recomendable cuando las dificultades:

Son persistentes

No aparecen únicamente durante unas semanas o ante una situación concreta.

Aparecen en más de un contexto

Por ejemplo:

  • en casa;
  • en el colegio;
  • durante las actividades extraescolares;
  • con familiares o amigos.

Para establecer un diagnóstico, las guías NICE señalan que los síntomas deben presentarse en dos o más contextos importantes y producir un deterioro funcional significativo. (Nice)

Interfieren en su funcionamiento

Por ejemplo, afectan de forma relevante a:

  • rendimiento académico;
  • relaciones con iguales;
  • convivencia familiar;
  • autonomía;
  • autoestima;
  • organización cotidiana.

Son claramente superiores a lo esperable para su edad

No podemos valorar la atención o la actividad de un niño de 6 años con los mismos criterios que la de un adolescente de 15.

El desarrollo es fundamental para interpretar el comportamiento.


¿Cómo se diagnostica el TDAH?

No existe una prueba única que permita decir:

«Este niño tiene TDAH.»

El diagnóstico requiere una evaluación clínica completa.

Las guías NICE recomiendan valorar:

  • historia del desarrollo;
  • síntomas actuales;
  • funcionamiento en diferentes contextos;
  • información de padres y profesores;
  • historia clínica y psicológica;
  • posibles trastornos o dificultades coexistentes;
  • impacto de los síntomas en la vida cotidiana.

Las escalas de evaluación pueden ser muy útiles como parte del proceso, pero no deben utilizarse de manera aislada para establecer el diagnóstico. (Nice)

Esto es especialmente importante porque una puntuación elevada en un cuestionario indica que existen síntomas que merecen ser estudiados, no que el niño tenga necesariamente TDAH.


Una pregunta más útil que «¿tiene TDAH?»

Cuando los padres observan dificultades de atención, quizá la pregunta inicial más útil no sea:

«¿Tiene TDAH?»

sino:

«¿Qué está ocurriendo y por qué está interfiriendo en su vida?»

Una buena evaluación debe intentar responder a ambas cuestiones:

qué síntomas presenta

y

qué explica esos síntomas y su impacto.

Porque dos niños pueden parecer distraídos en clase y necesitar intervenciones completamente diferentes.


¿Qué pueden hacer los padres si tienen dudas?

1. Hablar con el colegio

Preguntar cómo funciona el niño en comparación con sus compañeros y en qué situaciones aparecen las dificultades.

2. Observar los patrones

No solo si «se distrae», sino:

  • cuándo ocurre;
  • cuánto dura;
  • qué actividades lo desencadenan;
  • si sucede también en casa;
  • qué consecuencias tiene.

3. Revisar sueño y otros factores

Dormir mal, estar atravesando un periodo de estrés o presentar dificultades de aprendizaje puede afectar notablemente a la atención.

4. Solicitar una evaluación profesional

Si las dificultades son persistentes y afectan a diferentes áreas, consultar con un profesional con formación específica en evaluación del TDAH puede ayudar a determinar qué está ocurriendo.


TDAH en niños y niñas: la idea fundamental

Las diferencias entre niños y niñas pueden ayudarnos a detectar mejor el TDAH, pero nunca deberían convertirse en estereotipos.

Un niño no tiene que ser hiperactivo para tener TDAH.

Una niña no tiene que ser distraída para tener TDAH.

Y, sobre todo:

ningún comportamiento aislado permite diagnosticar un TDAH.

Lo que importa es el patrón completo:

persistencia + intensidad + desarrollo + presencia en diferentes contextos + deterioro funcional + exclusión de otras explicaciones.

La identificación temprana puede facilitar que el niño o la niña reciba los apoyos que necesita y evitar que las dificultades se interpreten simplemente como falta de esfuerzo, desobediencia o «despiste».

Y si tienes dudas sobre tu hijo o hija, pedir una evaluación no significa ponerle una etiqueta.

Significa intentar comprender qué necesita para funcionar mejor.

Referencias científicas

  • National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Attention deficit hyperactivity disorder: diagnosis and management (NG87). (Nice)
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Symptoms of ADHD y Diagnosing ADHD. 2026. (CDC)
  • Faraone, S. V., et al. The World Federation of ADHD International Consensus Statement: 208 evidence-based conclusions about the disorder. Neuroscience & Biobehavioral Reviews.
  • Li, J. et al. A systematic review and meta-analysis comparing the severity of core symptoms of attention-deficit hyperactivity disorder in females and males. 2024. (PubMed)
  • Gershon, J. A meta-analytic review of gender differences in ADHD. Journal of Attention Disorders. (PubMed)
  • Young, S. et al. Sex Differences in ADHD: Review and Priorities for Future Research. Current Psychiatry Reports. (PubMed)
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